Publicado :03/03/2026 | Modificado:03/03/2026
Para muchas culturas, las aves simbolizan libertad, esperanza y nuevos comienzos. Su capacidad de volar ha inspirado relatos y tradiciones a lo largo de la historia. Sin embargo, más allá de su valor simbólico, cumplen un rol esencial en la naturaleza: son polinizadoras de plantas altoandinas, dispersoras de semillas que regeneran bosques y matorrales, y controladoras biológicas de insectos. Gracias a ellas, los ecosistemas mantienen su equilibrio y resiliencia, especialmente en territorios de gran fragilidad ecológica como los Andes.
En el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre, el Gobierno Regional de Áncash, a través de la Gerencia Regional de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente, en articulación con el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR – ATFFS Áncash) y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), desarrolló la actividad “Avistamiento de Fauna Silvestre – Áncash” en la quebrada Quilcayhuanca, dentro del emblemático Parque Nacional Huascarán. La jornada inició con una inducción técnica sobre normas en Áreas Naturales Protegidas, seguridad en ecosistemas altoandinos y principios de mínimo impacto, promoviendo una cultura de respeto y conservación.
Durante el recorrido guiado se identificaron diversas especies representativas de la avifauna altoandina. La remolinera común meridional (Cinclodes albiventris), por ejemplo, suele encontrarse cerca de riachuelos y lagunas de altura; se alimenta en el suelo, donde busca pequeños invertebrados, y se distingue por su plumaje marrón con una delgada franja blanca visible al desplegar las alas. El colibrí cobrizo (Aglaeactis cupripennis), adaptado a grandes altitudes, destaca por su brillo lila-dorado iridiscente en la espalda y su capacidad de polinizar flores en zonas semiáridas y bosques nublados.
Asimismo, el gorrión de collar rufo (Zonotrichia capensis), una de las aves más reconocibles de Sudamérica, cumple un papel importante en el control de insectos y dispersión de semillas; su característico collar color herrumbre y su canto melodioso lo hacen fácilmente identificable. Finalmente, el azulito altoandino (Xenodacnis parina), especie pequeña y de intenso color azul en el caso del macho, habita en matorrales y bosques de altura, desplazándose en pequeñas bandadas y contribuyendo al equilibrio de estos ecosistemas extremos.
Cada una de estas especies es un indicador de la salud ambiental del Parque Nacional Huascarán y de los ecosistemas de Áncash. En el Día Mundial de la Vida Silvestre, el mensaje es claro: proteger a nuestras aves es proteger el agua que nace en las montañas, los bosques que capturan carbono y la biodiversidad que sostiene la vida de nuestras comunidades. Cuidar la fauna silvestre no es solo una tarea ambiental, es un compromiso con el presente y el futuro de la región.