Publicado :05/02/2026 | Modificado:05/02/2026
A dos horas y media de Huaraz, capital de Áncash, se encuentra Chacas: un pueblo de clima frío, pero de gente cálida; de calles angostas, pero de hogares inmensos; de corazón peruano y alma italiana.
Conocido por sus tradicionales bizcochuelos, balcones de madera, techos de tejas y fiestas taurinas, hoy Chacas vuelve a estar en la mirada del país y del mundo. Esta vez, no por sus celebraciones, sino por el talento de sus artesanos, cuyas obras han llegado hasta los jardines del Vaticano.
En su mayoría, son jóvenes que han hecho de la paciencia y la precisión un estilo de vida. Mosaicos, vitrales y esculturas de madera que reflejan no solo el legado del sacerdote Ugo de Censi, sino también una fe profundamente arraigada en cada rincón del pueblo.
DE CHACAS AL VATICANO
Giovani Falcón Gonzales es uno de los artesanos con más trayectoria en Artesanos Don Bosco, una institución que, más que una empresa, se vive como una familia.
Él contó que un grupo de siete jóvenes fue encargado de elaborar una obra destinada a los jardines del Vaticano, inaugurados el pasado 31 de enero por el papa León XIV. El proyecto estuvo liderado por el profesor Lenin Álvarez y se concretó a solicitud de la Conferencia Episcopal Peruana.
La primera pieza es un mosaico de la Virgen María, rodeada de diversas advocaciones que representan la fe católica peruana: la Virgen de la Puerta, la Inmaculada Concepción, la Virgen de la Candelaria, de la Merced, del Carmen y de la Evangelización.
“Estamos orgullosos de que nuestro trabajo haya llegado hasta el Vaticano. El profesor Lenin diseñó los bocetos y, una vez aprobados, nos los entregaron para trabajarlos en equipo”, relató Giovani.
Al inicio sintieron temor, conscientes de la magnitud del encargo. Sin embargo, la confianza creció al ver el diseño y el compromiso de cada uno en su parte del mosaico.
Los materiales fueron enviados desde Italia, pero la mano de obra —la esencia de la obra— es completamente chacasina. En total, el trabajo tomó dos meses dentro del taller San Lucas, donde se elaboran mosaicos y vitrales.
ARTE ANCASHINO EN LOS JARDINES PAPAL
Además del mosaico, Artesanos Don Bosco también realizó una estatua de Santa Rosa de Lima. Según Infobae, fue trabajada por el joven escultor Edwin Morales, y de acuerdo con Vatican News, la escultura fue tallada íntegramente en travertino blanco de Huancayo, piedra proveniente de canteras peruanas.
Hoy, ambas obras permanecen en los jardines del Vaticano como testimonio del talento de jóvenes ancashinos que, desde los Andes, han llevado su arte al centro espiritual del mundo católico.
EL LEGADO DEL PADRE UGO DE CENSI
El sacerdote italiano nacionalizado peruano Ugo de Censi Scarafoni (1924–2018) llegó a la sierra peruana en la década de 1980. Allí conoció de cerca la realidad de niños huérfanos y familias de escasos recursos.
Preocupado por su futuro, impulsó los primeros Talleres Don Bosco. Con el tiempo, comprendió que la artesanía podía ser una oportunidad para evitar la migración y fortalecer el desarrollo local. Así nació Artesanos Don Bosco.
Durante cinco años, los jóvenes reciben formación gratuita y luego, tras periodos de prueba, ingresan a trabajar formalmente.
“Todo este arte que realizamos es gracias al padre Ugo. Él nos inculcó que podíamos construir un futuro sin abandonar nuestra tierra”, recordó Giovani.
ORGULLO DE SÍ MISMOS, ORGULLO DE ÁNCASH
Andrés, natural de San Luis y con apenas 21 años, es uno de los jóvenes que participó en el mosaico. Él elaboró una de las vírgenes que hoy forma parte de la obra bendecida por el papa.
“No imaginé que mi trabajo llegaría hasta el Vaticano. Estoy orgulloso de mí mismo”, expresó.
Actualmente trabaja en un nuevo mosaico para un cofre que será enviado a Lima: un Cristo crucificado armado pieza por pieza con pinzas y una paciencia infinita.
“A otros jóvenes les diría que no se rindan. Cualquier trabajo que hagamos puede hacernos sentir orgullosos”, resaltó.
EXPORTANDO CULTURA
Lo que hoy se exhibe en el Vaticano no es solo arte: es el resultado de una región que forma, que crea y que cree en su gente. Desde Chacas, en el corazón de los Andes ancashinos, jóvenes artesanos demuestran que el talento no necesita salir de su tierra para ser reconocido: basta con oportunidades, identidad y orgullo.
Áncash no solo exporta productos, exporta cultura, historia y manos capaces de transformar la tradición en patrimonio universal.
Si desea conocer más sobre el trabajo de estos artesanos, puede visitar: artesanosdonbosco.org